Y a ratos tengo calor, a ratos hambre, a ratos sed, por momentos tengo ganas de romper todo lo que caiga en mis manos, pero es cierto lo que dicen, la ansiedad no dura más de un minuto, controlado ese minuto de ansiedad, de imperiosa necesidad por fumar, vuelves a ser tú y te alegras de no haber sucumbido.
Y tras el sexo se echa de menos un cigarrito, pero no es la muerte no echarlo.
Dicen los médicos; Pasados de 2 a 4 días, todos los restos de nicotina han desaparecido de tu cuerpo. Eso significa que no hay una sustancia adictiva física en su cerebro. Espero que sea cierto y que dentro de dos días no sienta en tiron, que ahora mismo estoy sintiendo.
Nervioso no sería un adjetivo adecuado para como me siento ahora mismo,
piensa en mil hámsteres puestos hasta las cejas de anfetaminas y
comenzarás a acercarte a como me siento hoy. Si agudizo el oído, puedo oír a
cada célula de mi cuerpo pidiendo a gritos su dosis de nicotina.
No sé como mi frágil voluntad aún se mantiene en pie, solo espero que mi
memoria no me esté engañando y que sea cierto que la primera semana es lo más
duro de pasar.
Según los médicos, a las 24 horas, tus probabilidades de un ataque al corazón ya ha disminuido. Pues mira que bien, ahora tengo menos probabilidades de sufrir un ataque al corazón ¿Entonces por que siento que se me quiere escapar por la boca?
Dentro de tres horas y diez minutos habrá pasado mi primer día sin tabaco, está siendo duro, no me lo han puesto fácil, pero estoy decidido a no caer tan pronto.
Dicen que a las 24 horas de no fumar, el riesgo a sufrir un ataque al corazón disminuye, debo de creerlo, porque el primer día sin tabaco está resultando ser un día de infarto.
20 minutos después de dejar de fumar, tu presión sanguínea disminuye, tu pulso baja y la temperatura de la sangre en tus manos y pies a aumentado. Esto ha sido facil.
2 horas después de dejar de fumar, se ha reducido la nicotina en tu sistema. Ya me ha costado.
8 horas después de dejar de fumar,
el nivel de monóxido de carbono en tu sangre disminuye y el oxígeno
aumenta al nivel normal de un no-fumador. Esta es una de las mejores
ventajas de dejar de fumar, debido a que el monóxido de carbono afecta a tus músculos, cerebro y los tejidos. Como un expresidente dijo "estamos trabajando en ellouuuu"
Fue ayer cuando en un arranque de valentía le
anuncié a Paulina mi intención. ¡Que valiente! Cuanta inconsciencia. Eso sí,
antes de las doce de la noche me fumé un último cigarrito.
Apenas llevo cuatro horas despierto y puedo jurar
que hace dos que empezó a saltarme el mono encima de los hombros. La mañana se
mueve lenta, oleosa, como el alquitrán que tanto están echando de menos mis
pulmones. No paro de decirme a mí mismo, la ansiedad dura un par de minutos,
resiste, resiste, cada vez que siento la necesidad de buscar un cigarro y un
encendedor. Y el primer día no es el peor, ni mucho menos, lo sé por
experiencias anteriores. Varias son las veces en las que he dejado de fumar,
varias también las veces que he recaído (obviamente), siempre he conseguido
alejarme bastante tiempo, seis meses, un par de años. No voy a pecar de fanfarrón
(no ahora mismo), diciendo que esta vez será para siempre, no lo sé. Lo que si
haré esta vez, será dejar constancia de mis experiencias, cada vez que el mono
se vuelva insoportable dejaré constancia aquí de lo mal que lo estoy pasando.
Lo primero que me dijo Paulina (mi novia) y que
me conoce bastante bien, fue; dejar de fumar no significa dejar de comprar y
pedir un cigarrito a tus amigos fumetas. También me cuestiono lo acertado de
estas fechas para dejarlo. Pero yo que soy testarudo, que prefiero sufrir a dar
mi brazo a torcer, no he querido ni plantearme cuánta razón encerraban sus
palabras.
Por supuesto nada mejor que un poco de masoquismo, a falta de humo real, pues aspiraré el virtual.