lunes, 20 de agosto de 2012

Copas en la noche...

Este fin de semana pasado, he salido, he cenado y he tomado alguna copa. Algo que sería normal, salvo porque me acompañaron amigos fumadores. Verles echarse un cigarillo tras la cena fue duro y tomar copas co ellos, mientras fumaban, fue durisimo. Y fue durisimo, aún cuando ellos en ningún momento me ofrecieron tabaco. 
En algunos momentos me gustaría rendirme, abandonarme, sé que eso me daría un placer inmediato y calma, pero también sé, que acto seguido me sentiría mal conmigo mismo, me daría asco y sentriría una honda autodecepción, que no estoy dispuesto a asumir.

jueves, 16 de agosto de 2012

El craving que no cesa.

Pasas un día como el de ayer, en el que no te apeteció fumar ni una sola vez, no te apetece después de desayunar, no te apetece después de comer, no te apetece con el café de la tarde y no te apetece después del sexo. Y piensas que lo tienes controlado que tras dos semanas y media el "mono", craving, síndrome de abstinencia, o como quieran llamarlo, ya se ha ido y te ha dejado. Y entonces el día siguiente es hoy, y tienes unas ganas terribles de fumar, sientes la boca seca y pastosa, la ansiedad se concentra en la mitad de tu pecho y es como si tus pulmones no se llenasen completamente cada vez que aspiras aire. Lo más fácil sería darse por vencido, tirar la toalla y decir "hasta aquí llegué", pero sé perfectamente que tirar la toalla me haría sentir fatal, mi autoestima se resentiría, además hay pequeños trucos para controlar estos minutos de ansiedad; beber agua a pequeños sorbos, cambiar inmediatamente de actividad, inspirar profundamente por la nariz, expirar por la boca. Prueba lo que sea, salvo cambiar el tabaco por caramelos, o chicles, no cambies un vicio por otro, porque será más fácil volver a caer.
Pero también hay cosas positivas, he recuperado el paladar (aunque tengo que controlar mi nuevo apetito, o me pondré enorme), he recuperado mucho olfato (aunque comienzas a darte cuenta de lo mal que huele mucha gente por la mañana en el transporte público), subo cuestas empinadas y no siento ganas de escupir mis pulmones al terminar, ahora corro cuatro kilómetros diarios y me siento genial, como he aumentado mucho el consumo de agua, mi piel está más hidratada, comienzan a desaparecer las manchas amarillas de fumador de mis dedos.
Aún así, si pudiese viajar atrás en el tiempo y encontrarme con el yo de 21 años, que dio su primera calada a un cigarrillo, le daría una hostia que lo tumbaría de espaldas.

martes, 14 de agosto de 2012

Día 16, una cuestión de pasta.

Con el día de hoy son ya 16 días sin fumar, y contando el día de hoy, son 22,80 euros los que no he gastado en tabaco. Si tenemos en cuenta que fumaba un paquete de cigarrillos cada dos días, que vivo en Ceuta y que el tabaco aqui es menos caro, porque paga menos impuestos, no quiero pensar lo que un fumador "normal" que viva en la península, puede llegar a gastar mensualmente en este insano vicio.

lunes, 13 de agosto de 2012

Diez días sin decir nada...

Han pasado diez días desde la última vez que escribí algo aqui. Pero es que no quería ser el típico tio pesado, que no paraba de contar lo mismo una y otra vez, odio a la gente quejica y no quería ser uno de ellos. Y es lo único que podría haber hecho estos días, quejarme amargamente. No ha habido un solo día en estos díez ultimos, que no haya querido fumar, tengo escondidos cuatro cigarros, los cuatro que me quedaron cuando decidí dejar de fumar, no los he tirado, porque me ayudan a no volverme loco, saber que tengo tabaco en casa y que si "quisiera" podría fumar, me ayuda a ratificarme en mi voluntad de seguir aguantando el sindrome de abstinencia.
He engordado, si ya sabía que esto podría pasar, no ha sido mucho, unos tres kilos, y estoy saliendo a correr tres días por semana, y aunque no lo pueda creer, estoy evitando el picoteo, no quiero pensar cuanto habría engordado sin ir a correr y picoteando por la ansiedad.
Lo bueno, lo único bueno, hoy me he dado cuenta que me siento bien, físicamente bien, no me falta el aire al subir una cuesta, no siento cansado, no me levanto tosiendo y esputando, me siento sano. Y lo curioso es que no es que antes me sintiese enfermo, pero si noto ahora la diferencia, si ahora me siento bien, me siento sano, será porque realmente es cierto. 
En fin, no me arrepiento, he sufrido, estoy sufriendo y sé que sufriré aún más, pero comienza a merecer la pena.

viernes, 3 de agosto de 2012

¿Que es el craving?

El craving es el síntoma más chungo y jodido, del síndrome de abstinencia del tabaco. Y lo sé, porque ahora mismo lo estoy sufriendo. Es la necesidad absolutamente imperiosa de fumarse un cigarro, es una ola de ansiedad que te sumerge brutalmente, es cierto que dura un minuto, dos como mucho, pero vuelve pasados unos diez o quince minutos. Al parecer el craving estará tocándome las narices las seis primeras semanas de abstinencia y después irá desapareciendo. Aún no he completado una semana, estoy en mi quinto día. Voy a necesitar mucha fuerza de voluntad.
Hay algunos trucos que me sirven con el craving, beber pequeños sorbos de agua, cambiar inmediatamente lo que estaba haciendo cuando lo siento, por otra actividad. Inspirar profundamente y soltar el aire muy lentamente, también me sirve para aplacar el terrible craving. Y lo que más me relaja es salir a correr, mínimo tres kilómetros y medio.
Con respecto a craving, al parecer el 85% de los fumadores que dejan el tabaco, tienen este síntoma, es el peor de todos y el que provoca el mayor número de recaídas. Pero conociendo a tu enemigo, debe de resultarte más fácil vencerlo.

Si que pasa, si.

Anoche casi caigo en el autoengaño, casi me convenzo a mi mismo que por un cigarrillo, no iba a pasarme nada, que uno solo no podía ser contraproducente, si es solo para calmar la ansiedad, me mentía a mí mismo. Mañana estarás con fuerzas renovadas, seguía mintiéndome. Estuve realmente cerca de caer, muy cerca. No tengo ni repajolera idea de cómo aguanté. Una cosa me ha quedado clara, he subestimado el poder de adicción del tabaco, no es tan fácil dejarlo.


jueves, 2 de agosto de 2012

El cuarto día.

No he sentido ganas de fumar, hasta después del café de la mañana. Pero no he sentido autentica necesidad de fumar. Creo que solo ha sido la fuerza de la costumbre y las costumbres se pueden cambiar, o al menos eso espero.
No paro de recordarme a mi mismo lo dañino que es el tabaco para mi cuerpo, y también los beneficios de dejarlo. Aún así está siendo muy duro, hay bastantes ocasiones a lo largo del día en las que pienso "a la mierda" y me cuesta la misma vida mantener el control. No sé como lo podría aguantar si tuviese que enfrentarme a una situación de estres.

miércoles, 1 de agosto de 2012

El horror, el horror...

No sé como serán el resto de días, en este proceso de desintoxicación, hoy ha sido terrible. He tenido dolores de cabeza, en las articulaciones, mareos y nauseas. En un momento determinado he estado a punto de acabar con mi sufrimiento via cigarro, aún no sé de donde he sacado la disciplina para no hacerlo.

Algunos datos

Un cigarrillo entre muchas otras sustancias contiene; monóxido de carbono, arsénico o alquitrán, el papel que envuelve al tabaco contiene sulfonato de amonio que sirve para facilitar su combustión. El humo sale de la punta del cigarro a unos 800 grados centígrados aproximadamente. Esta temperatura al ir disipada en el humo, que es un gas, y al pasar por la humedad de la boca y el árbol bronquial, baja drásticamente y se nota menos. En cualquier caso, no es nada desdeñable la alta temperatura a que aún así penetra en la boca y los pulmones dicho humo, achicharrando a la larga las papilas gustativas de la lengua, la mucosa nasal, las paredes de la tráquea, los cilios y alvéolos pulmonares, etc. lo que le provoca al fumador el no poder expectorar adecuadamente, carraspeos, toses, etc.

Día 3

La ansiedad dura realmente poco, solo es necesario tener una poca de fuerza de voluntad, tener claro que el momento de máxima tensión solo dura un minuto, eso como mucho. 
No he comunicado a casi nadie de mi circulo intimo que estoy dejando el tabaco, solo a mi pareja, es la única que lo sabe, el porqué no lo sé, no lo tengo claro, igual es mi miedo a fracasar y que no quiero tener muchos testigos de mi fracaso en este intento. Como sea, no pienso decir nada, prefiero que se vayan dando cuenta que no fumo. Tal vez es que quiero quitarle importancia al humo, que no quiero que me pregunten como lo llevo, si echo de menos fumar, si tengo ganas, ya sabéis. Cuando más hablas de algo, más importante se vuelve y si te digo que no pienses en un elefante blanco, inmediatamente pensarás en un elefante blanco.

martes, 31 de julio de 2012

Se acerca el final del día 2

Y a ratos tengo calor, a ratos hambre, a ratos sed, por momentos tengo ganas de romper todo lo que caiga en mis manos, pero es cierto lo que dicen, la ansiedad no dura más de un minuto, controlado ese minuto de ansiedad, de imperiosa necesidad por fumar, vuelves a ser tú y te alegras de no haber sucumbido.
Y tras el sexo se echa de menos un cigarrito, pero no es la muerte no echarlo.
Dicen los médicos; Pasados de 2 a 4 días, todos los restos de nicotina han desaparecido de tu cuerpo. Eso significa que no hay una sustancia adictiva física en su cerebro. Espero que sea cierto y que dentro de dos días no sienta en tiron, que ahora mismo estoy sintiendo.

Día 2

Nervioso no sería un adjetivo adecuado para como me siento ahora mismo, piensa en mil hámsteres puestos hasta las cejas de anfetaminas y  comenzarás a acercarte a como me siento hoy. Si agudizo el oído, puedo oír a cada célula de mi cuerpo pidiendo a gritos su dosis de nicotina. 
No sé como mi frágil voluntad aún se mantiene en pie, solo espero que mi memoria no me esté engañando y que sea cierto que la primera semana es lo más duro de pasar.

Según los médicos, a las 24 horas, tus probabilidades de un ataque al corazón ya ha disminuido. Pues mira que bien, ahora tengo menos probabilidades de sufrir un ataque al corazón ¿Entonces por que siento que se me quiere escapar por la boca?

lunes, 30 de julio de 2012

Casi un día

Dentro de tres horas y diez minutos habrá pasado mi primer día sin tabaco, está siendo duro, no me lo han puesto fácil, pero estoy decidido a no caer tan pronto.
Dicen que a las 24 horas de no fumar, el riesgo a sufrir un ataque al corazón disminuye, debo de creerlo, porque el primer día sin tabaco está resultando ser un día de infarto.
20 minutos después de dejar de fumar, tu presión sanguínea disminuye, tu pulso baja y la temperatura de la sangre en tus manos y pies a aumentado. Esto ha sido facil.
2 horas después de dejar de fumar, se ha reducido la nicotina en tu sistema. Ya me ha costado.
8 horas después de dejar de fumar, el nivel de monóxido de carbono en tu sangre disminuye y el oxígeno aumenta al nivel normal de un no-fumador. Esta es una de las mejores ventajas de dejar de fumar, debido a que el monóxido de carbono afecta a tus músculos, cerebro y los tejidos. Como un expresidente dijo "estamos trabajando en ellouuuu"

Empezamos...

Fue ayer cuando en un arranque de valentía le anuncié a Paulina mi intención. ¡Que valiente! Cuanta inconsciencia. Eso sí, antes de las doce de la noche me fumé un último cigarrito.
Apenas llevo cuatro horas despierto y puedo jurar que hace dos que empezó a saltarme el mono encima de los hombros. La mañana se mueve lenta, oleosa, como el alquitrán que tanto están echando de menos mis pulmones. No paro de decirme a mí mismo, la ansiedad dura un par de minutos, resiste, resiste, cada vez que siento la necesidad de buscar un cigarro y un encendedor. Y el primer día no es el peor, ni mucho menos, lo sé por experiencias anteriores. Varias son las veces en las que he dejado de fumar, varias también las veces que he recaído (obviamente), siempre he conseguido alejarme bastante tiempo, seis meses, un par de años. No voy a pecar de fanfarrón (no ahora mismo), diciendo que esta vez será para siempre, no lo sé. Lo que si haré esta vez, será dejar constancia de mis experiencias, cada vez que el mono se vuelva insoportable dejaré constancia aquí de lo mal que lo estoy pasando.
Lo primero que me dijo Paulina (mi novia) y que me conoce bastante bien, fue; dejar de fumar no significa dejar de comprar y pedir un cigarrito a tus amigos fumetas. También me cuestiono lo acertado de estas fechas para dejarlo. Pero yo que soy testarudo, que prefiero sufrir a dar mi brazo a torcer, no he querido ni plantearme cuánta razón encerraban sus palabras.
Por supuesto nada mejor que un poco de masoquismo, a falta de humo real, pues aspiraré el virtual.