Este fin de semana pasado, he salido, he cenado y he tomado alguna copa. Algo que sería normal, salvo porque me acompañaron amigos fumadores. Verles echarse un cigarillo tras la cena fue duro y tomar copas co ellos, mientras fumaban, fue durisimo. Y fue durisimo, aún cuando ellos en ningún momento me ofrecieron tabaco.
En algunos momentos me gustaría rendirme, abandonarme, sé que eso me daría un placer inmediato y calma, pero también sé, que acto seguido me sentiría mal conmigo mismo, me daría asco y sentriría una honda autodecepción, que no estoy dispuesto a asumir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario