Un cigarrillo entre muchas otras sustancias contiene; monóxido de carbono, arsénico o alquitrán, el papel que envuelve al tabaco contiene sulfonato de
amonio que sirve para facilitar su combustión. El humo sale de la punta del cigarro a unos 800 grados
centígrados
aproximadamente. Esta temperatura al ir disipada en el humo, que
es un gas, y al pasar por la humedad de la boca y el árbol
bronquial, baja drásticamente y se nota menos. En
cualquier caso, no es nada desdeñable la alta temperatura
a que aún así penetra en la boca y los pulmones
dicho humo, achicharrando a la larga las papilas gustativas de la lengua, la
mucosa nasal, las paredes de la tráquea, los cilios y
alvéolos pulmonares, etc. lo que le provoca al fumador el
no poder
expectorar adecuadamente, carraspeos, toses, etc.
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