No he sentido ganas de fumar, hasta después del café de la mañana. Pero no he sentido autentica necesidad de fumar. Creo que solo ha sido la fuerza de la costumbre y las costumbres se pueden cambiar, o al menos eso espero.
No paro de recordarme a mi mismo lo dañino que es el tabaco para mi cuerpo, y también los beneficios de dejarlo. Aún así está siendo muy duro, hay bastantes ocasiones a lo largo del día en las que pienso "a la mierda" y me cuesta la misma vida mantener el control. No sé como lo podría aguantar si tuviese que enfrentarme a una situación de estres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario