jueves, 2 de agosto de 2012

El cuarto día.

No he sentido ganas de fumar, hasta después del café de la mañana. Pero no he sentido autentica necesidad de fumar. Creo que solo ha sido la fuerza de la costumbre y las costumbres se pueden cambiar, o al menos eso espero.
No paro de recordarme a mi mismo lo dañino que es el tabaco para mi cuerpo, y también los beneficios de dejarlo. Aún así está siendo muy duro, hay bastantes ocasiones a lo largo del día en las que pienso "a la mierda" y me cuesta la misma vida mantener el control. No sé como lo podría aguantar si tuviese que enfrentarme a una situación de estres.

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